martes, octubre 13

Un mar a respetar.


La cocina de una región esta directamente relacionada con la naturaleza de cada lugar y lo que el ecosistema sea capaz de poner en nuestras manos o lo que nuestras manos sean capaces de arrebatarle.
Comer pescado es sumamente importante en el balance nutricional, pero pescar es harina de otro costal y en dependencia de donde lo hagamos es mas o menos peligrosa. Muchos de nuestros antepasados, aquellos emigrantes Asturianos o Gallegos que llegaron a nuestro Santiago en la época de su formación eran pescadores. Tengan ustedes la plena seguridad que por nuestras venas corre una sangre de hombres de un valor indudable porque para pescar en el mar Cantábrico que baña estas costas hay que tenerlos bien puestos. El mar Caribe es una tranquila piscina, con un fondo de una belleza indescriptible, y nuestros peces son una paleta de bellos colores en las manos de un pintor. Las aguas turbulentas y frías de estos mares proporcionan en el pescado y en los mariscos un sabor y una textura diferente a los nuestros. Bucear en el Caribe es un viaje al Paraíso, bucear en el Cantábrico es bajar a los infiernos.

Calamares gigantes y peces de aspecto nada agradable habitan estas aguas. No pasan muchos días sin que pescadores pierdan su vida realizando su faena. Salir a la mar en estos lares es una ruleta rusa. El último calamar gigante capturado frente a las costas de Gijón media 12 metros y pesaba 130 kilogramos. Julio Verne no exageraba en su novela "20 000 Leguas de Viaje Submarino".


Con una mezcla de verdad y mitología este mar forma parte de nuestras vidas y viajo hasta nosotros en un tiempo pasado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

YO PIENSO QUE